El sistema cooperativo de viviendas por ayuda mutua ha probado ser un medio eficiente de acceso a la vivienda para los sectores de menos recursos. El sistema ha demostrado su viabilidad en momentos de crisis económica abatiendo costos y manteniendo los estándares constructivos.
Por otra parte, en el marco de la más profunda crisis urbana que ha padecido Uruguay, las cooperativas han solucionado la demanda de vivienda en una amplia gama de sectores populares con distintas características e identidades. Han gestado verdaderas "urbanizaciones" en zonas carentes de servicios y equipamientos colectivos. El sistema, puesto a prueba en términos de impacto social y ambiental, ha sabido resistir y transformarse en un verdadero generador de propuestas alternativas a los criterios de ordenamiento espacial existentes. Las cooperativas han construido en lugares inhóspitos verdaderas "colonizaciones" que familias aisladas serían incapaces de llevar a cabo. Zonas antes excluidas han sido incorporadas por las cooperativas a la trama urbana sin que por ello signifique un aumento en los costos.
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